Comenzaron los talleres. El ambiente estaba cargado de hambre y sed por la palabra. Una gran expectación sobre lo que Dios iba a hablar a través de sus siervos.
1° Taller – Paternidad profética.
Apóstol Roberto Bonilla.
El diablo atacó la paternidad para quebrar culturalmente las generaciones familiares bendecidas por Dios.
En Génesis 1, Dios crea al hombre y le da la orden de establecer una cultura, un estilo de vida basado en los valores de Dios.
El pecado provoca en el hombre un cambio cultural. Abandona la cultura del reino para establecer una cultura perversa.
En el capítulo 11 del Génesis, Babel significa división pero también significa mezcla. Porque fue ahí donde se produjo la mezcla cultural que diferenciaría los diferentes pueblos del mundo.
Con Noé vemos como Dios metió a una familia a un proceso de cambio cultural por medio de la palabra. El arca representa el lenguaje, la palabra. Por lo que Noé estuvo 40 días siendo educado por Dios con su palabra.
De la misma manera que Noé fue formado culturalmente por la palabra. Hoy es necesario levantar una paternidad profética que establezca nuevamente la cultura del reino de Dios en medio de la Iglesia.
2° Taller – Activación, imposición, impartición y unción.
Apóstol Rony Chaves.
El trabajo del profeta consiste en
- Activar los dones espirituales
- Direccionar al pueblo en la voluntad de Dios
- Edificar y formar la iglesia
- Fortalecer a la Iglesia con el mensaje de Dios.
- Limpia o elimina el mal.
- Establece una cultura profética
- Produce fertilidad.
Para ello el profeta debe ser probado, formado (machacado como el olivo para hacer el aceite de la unción) en su carácter para que Dios pueda depositar en él, la unción del poder del Espíritu.
Hoy estás en el lugar que Dios quiere que estés para que pongas en funcionamiento lo que él te dio y para lo cual fuiste preparado. (Profetizar a los huesos secos en el valle de la muerte)
2° Plenaria
Apostol Rony Chaves
Tal como Elías le pasó su manto profético a Eliseo, así debemos hacer en este tiempo.
Debemos transferir a la nueva generación la unción que Dios depositó sobre nosotros.
Debemos convertirnos en carros de Fuego de Dios.





